Ecografía en fisioterapia

La evolución de la fisioterapia nos ha llevado a experimentar la necesidad de la utilización de aparatología más avanzada.
Actualmente utilizamos la ecografía musculo-esquelética para la realización de técnicas como la punción ecoguiada, la Electrolisis Percutánea Intratisular (EPI) y para verificar la evolución a largo plazo del tratamiento.
En el campo de las Disfunciones del Suelo Pélvico, esta herramienta nos sirve de gran ayuda. Como Fisioterapeutas nuestra labor no es realizar diagnósticos médicos, sino que realizamos una valoración funcional. Si por cualquier motivo hay algo que se escapa de nuestras competencias lo que se debe hacer es derivar a un profesional médico, bien sea ginecólogo, urólogo o médico de medicina general.
En la ecografía se va a valorar la funcionalidad de músculos y estructuras pélvicas y abdominales. De este modo vamos a obtener información, por ejemplo, de la gestión de presiones ante esfuerzos (tos, elevación de peso, etc.). Podemos averiguar si la vejiga se vacía de forma correcta, pero en caso de que no lo haga se le recomienta una visita a su urólogo para realizar las pruebas que considere oportunas.
En la ecografía transperineal valoramos la contracción de la musculatura del Suelo Pélvico, su resistencia y su fatigabilidad; se observa la estabilidad de ángulo uretro-vesical especialmente importante en el proceso de continencia; se valora la estabilidad de las vísceras pélvicas, un malposicionamiento de las mismas puede condicionar la continencia e incluso la función rectal.
El ecógrafo se utiliza además como biofeedback para guiar al paciente, corrigiendo aquellas cosas que no realiza de forma correcta y resaltando todo lo que hace bien. De este modo se va a educar para lograr alcanzar la funcionalidad.